EL CAMBIO FUNDAMENTAL
El cambio fundamental al que nos llama Jesús es claro. Dejar de ser unos egoístas que ven a los demás en función de sus propios intereses para atrevernos a iniciar una vida más fraterna y solidaria. Por eso, a un hombre rico que observa fielmente todos los preceptos de la ley, pero que vive encerrado en su propia riqueza, le falta algo esencial para ser discípulo suyo: compartir lo que tiene con los necesitados.
Hay algo muy claro en el evangelio de Jesús. La vida no se nos ha dado para hacer dinero, para tener éxito o para lograr un bienestar personal, sino para hacernos hermanos. Si pudiéramos ver el proyecto de Dios con la transparencia con que lo ve Jesús y comprender con una sola mirada el fondo último de la existencia, nos daríamos cuenta de que lo único importante es crear fraternidad. El amor fraterno que nos lleva a compartir lo nuestro con los necesitados es «la única fuerza de crecimiento», lo único que hace avanzar decisivamente a la humanidad hacia su salvación.
El hombre más logrado no es, como a veces se piensa, aquel que consigue acumular más cantidad de dinero, sino quien sabe convivir mejor y de manera más fraterna. Por eso, cuando alguien renuncia poco a poco a la fraternidad y se va encerrando en sus propias riquezas e intereses, sin resolver el problema del amor, termina fracasando como hombre.
Aunque viva observando fielmente unas normas de conducta religiosa, al encontrarse con el evangelio descubrirá que en su vida no hay verdadera alegría, y se alejará del mensaje de Jesús con la misma tristeza que aquel hombre que «se marchó triste porque era muy rico».
Con frecuencia, los cristianos nos instalamos cómodamente en nuestra religión, sin reaccionar ante la llamada del evangelio y sin buscar ningún cambio decisivo en nuestra vida. Hemos «rebajado» el evangelio acomodándolo a nuestros intereses. Pero ya esa religión no puede ser fuente de alegría. Nos deja tristes y sin consuelo verdadero.
Ante el evangelio nos hemos de preguntar sinceramente si nuestra manera de ganar y de gastar el dinero es la propia de quien sabe compartir o la de quien busca solo acumular. Si no sabemos dar de lo nuestro al necesitado, algo esencial nos falta para vivir con alegría cristiana.
José Antonio Pagola








ESCUCHAR LA PALABRA Y PONERLA EN PRÁCTICA
Encuentro virtual jueves 10 de octubre a las 21 h. Madrid
Evangelio del domingo XXVIII DEL TIEMPO ORDINARIO
Año litúrgico 2023-2024 (Ciclo B) – Mc 10,17-30
“…No hay nadie bueno más que Dios Muchos primeros serán últimos, y muchos últimos primeros»
SEÑAL DE LA CRUZ Y ORACIÓN INICIAL
Para pedir el don de comprender el Evangelio y poder conocer y amar a Jesucristo y, de este modo, poder seguirle mejor y darlo a conocer.
¿CÓMO Y DÓNDE ESTAMOS?
Citar algún hecho significativo de la vida desde el último encuentro, teniendo en cuenta la Palabra que hoy escuchamos.
ACERCAMIENTO AL EVANGELIO
1. Una cosa te falta.
Hoy la palabra de Dios nos reta seriamente: ¿Dónde poneis vuestro corazón? ¿Dónde cifran ustedes su propia seguridad? ¿Qué es lo que da valor a su vida y la hace digna de vivirse? Una cosa les falta. Para aclararnos, aquí viene la orientación de la palabra y de la sabiduría de Dios, tan pronto como en el Antiguo Testamento; y también viene la advertencia de Jesús: No pongan su corazón en las posesiones materiales porque llegarán a dominarles. Que Dios sea su Señor. Que sea Jesús mismo el único Señor, a quien seguimos.
2. El Señor les invita
Qué felices somos cuando, de vez en cuando, el Señor nos invita a encontrarle a un nivel más profundo, más allá de nuestra vida disipada y trivial: sea en momentos de oración personal, o escuchando la palabra que él nos dirige, o en nuestra acción de gracias después de la comunión, o al admirar la belleza de su creación… Cuando le encontramos de verdad, él siempre nos cambia, porque -lo queramos o no- siempre nos invita a seguirle más radicalmente. — Pero desgraciadamente podemos rechazar la invitación, como ocurrió con el joven rico del evangelio de hoy. Esto le entristece a Jesús, ya que nos quiere de verdad. Pidámosle al Señor aquí en esta eucaristía que sepamos seguir siempre y con alegría su llamado e invitación.
Lectura del santo Evangelio según san Marcos (10, 17-30)
Como el joven rico, en realidad no hemos dado nada a Dios si no respondemos a su invitación de seguirle por el camino que él quiere que sigamos.
Capítulo10, 17Cuando salía Jesús al camino, se le acercó uno corriendo, se arrodilló ante él y le preguntó: «Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?».18Jesús le contestó: «¿Por qué me llamas bueno? No hay nadie bueno más que Dios.19Ya sabes los mandamientos: no matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no estafarás, honra a tu padre y a tu madre».20Él replicó: «Maestro, todo eso lo he cumplido desde mi juventud».21Jesús se quedó mirándolo, lo amó y le dijo: «Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dáselo a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo, y luego ven y sígueme».22A estas palabras, él frunció el ceño y se marchó triste porque era muy rico
.23Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: «¡Qué difícil les será entrar en el reino de Dios a los que tienen riquezas!».24Los discípulos quedaron sorprendidos de estas palabras. Pero Jesús añadió: «Hijos, ¡qué difícil es entrar en el reino de Dios!25Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios».26Ellos se espantaron y comentaban: «Entonces, ¿quién puede salvarse?».27Jesús se les quedó mirando y les dijo: «Es imposible para los hombres, no para Dios. Dios lo puede todo».28Pedro se puso a decirle: «Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido».29Jesús dijo: «En verdad os digo que no hay nadie que haya dejado casa, o hermanos o hermanas, o madre o padre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio,30que no reciba ahora, en este tiempo, cien veces más —casas y hermanos y hermanas y madres e hijos y tierras, con persecuciones— y en la edad futura, vida eterna.31Muchos primeros serán últimos, y muchos últimos primeros
Palabra del Señor
Leo/leemos el texto. Después contemplo y subrayo; comentarios…
https://www.gruposdejesus.com/28-tiempo-ordinario-b-marcos-1017-30-3/
SILENCIO
Anoto lo que descubro de JESÚS y la BUENA NOTICIA que escucho…:
qué cuenta el Evangelio; su Buena Noticia…
qué me llama la atención… por qué.
SILENCIO
Iluminándonos en el evangelio de Marcos (10, 17-30), respondemos a la pregunta:
¿Cómo Jesús, encarnado hace 2025 años, es esperanza de paz para el mundo?
Allí donde vivimos y trabajamos nuestra condición de discípulos misioneros, teniendo en cuenta, la puesta en marcha de nuestro grupo de discípulos misioneros.
Documento de referencia: Bula de convocación del jubileo ordinario del Año Jubilar 2025 «Spes non confundit» (La esperanza no defrauda).
Escribe una síntesis y comenta lo que te parece más significativo.
ACERCAMIENTO AL DOCUMENTO
Lee, relee, subraya y reflexiona sobre el documento borrador del proyecto 2024-2025 (fichero adjunto), aportando lo que consideres oportuno: subrayados, ampliaciones y concreciones, … con el fin de que responda mejor al jubileo de la esperanza.
Elaborar cada uno su proyecto personal y pastoral según las tareas y misiones que cada uno va a vivir su condición de discípulo misionero.
Puesta en común, comenta lo que te parece más significativo.
ACCIÓN DE GRACIAS
Acción de gracias, llamadas a la conversión y compromisos.
Desde el evangelio:
Vuelvo a mirar la vida, los HECHOS vividos, las PERSONAS de mi alrededor…
SILENCIO
Me fijo especialmente en los rasgos de Jesús…
SILENCIO
Llamadas que me hace -nos hace- el Padre a través de este Evangelio y compromiso (s).
Puesta en común.
A compartir en a reunión online a las 21:00 horas. Quien quiera puede enviar por escrito su reflexión a todos cada semana.
VI ORACIÓN DE LOS FIELES
Pidamos al Señor sabiduría para apreciar sus dones con gratitud y para usarlos para el bien de todos. Y digámosle:
R/ Señor, haznos sabios con tu sabiduría.
Por los que en la Iglesia nos proclaman la sabiduría de la Palabra de Dios, para que ellos primeramente la vivan y después compartan su experiencia con nosotros, roguemos al Señor.
Por los líderes de la Iglesia, para que renuncien incluso a la apariencia de poder y de riqueza; también por los líderes de todo el mundo, para que no sacrifiquen sus principios éticos al poder, al éxito, a la ambición, sino que se comprometan seriamente a promover la dignidad humana y los valores del evangelio, roguemos al Señor.
Por los que trabajan en los medios de comunicación: prensa, radio, televisión, cine, para que no tergiversen situaciones, palabras e imágenes para distorsionar los valores de la vida, sino que busquen y promuevan honestamente la verdad y los verdaderos valores humanos, roguemos al Señor.
Por los padres y educadores, para que reten a los jóvenes a vivir por ideales que realmente importan; y también por los jóvenes, para que el sano idealismo y la generosidad sigan guiándoles en su vida, roguemos al Señor.
Por los ricos en dinero, en posesiones y en talentos, para que aprendan a compartir espléndidamente todo lo que son y todo lo que poseen con los que tienen menos y con los totalmente desposeídos, roguemos al Señor,
Oh Dios, hoy te pedimos no precisamente riquezas sino generosidad y confianza, no placer sino profunda alegría, no falsa y engañosa pretensión sino rectitud e integridad. Y haznos cuerdos y sabios con la sabiduría y la cordura de Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Padrenuestro, Ave María y gloria.
R/ Padre nuestro… (Cada uno lo reza para sí y expresa en voz alta lo que el Espíritu de Dios le sugiere)
Bendición final
Hermanos: Cristo y su evangelio siguen retándonos a buscar satisfacción y seguridad no en lo que poseemos (ese nuestro pequeño mundo material y mundano), ni tampoco en la propia auto-felicitación por haber obedecido, como el joven rico, los mandamientos de Dios.
Queremos ser realmente felices con una alegría que nadie nos la pueda arrebatar, aprendiendo de Jesús a darnos sin reservas a Dios y a los hermanos que nos rodean.
Ellos son nuestra riqueza y seguridad.
Que el Señor nos dé a todos esta sabiduría y fortaleza.
Y que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre todos nosotros y nos acompañe siempre.
AMEN
LITURGIA DE LA PALABRA DEL DOMINGO
https://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/liturgia-del-domingo
INFORMACIÓN, RUEGOS Y PREGUNTAS
000discipulosmisioneros@gmail.com
Jesús esperanza de paz para el mundo