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31 Tiempo ordinario – C (Lc 19,1-10)

Evangelio del 3 / Nov / 2019
Publicado el 28/ Oct/ 2019
por Coordinador - Mario González Jurado

PARA JESÚS NO HAY CASOS PERDIDOS

Jesús alerta con frecuencia sobre el riesgo de quedar atrapados por la atracción irresistible del dinero. El deseo insaciable de bienestar material puede echar a perder la vida de una persona. No hace falta ser muy rico. Quien vive esclavo del dinero termina encerrado en sí mismo. Los demás no cuentan. Según Jesús, «donde esté vuestro tesoro, allí estará vuestro corazón».

Esta visión del peligro deshumanizador del dinero no es un recurso del Profeta indignado de Galilea. Diferentes estudios analizan el poder del dinero como una fuerza ligada a pulsiones profundas de autoprotección, búsqueda de seguridad y miedo a la caducidad de nuestra existencia.

Para Jesús, la atracción del dinero no es una especie de enfermedad incurable. Es posible liberarse de su esclavitud y empezar una vida más sana. El rico no es «un caso perdido». Es muy esclarecedor el relato de Lucas sobre el encuentro de Jesús con un hombre rico de Jericó.

Al atravesar la ciudad, Jesús se encuentra con una escena curiosa. Un hombre de pequeña estatura ha subido a una higuera para poder verlo de cerca. No es un desconocido. Se trata de un rico, poderoso jefe de recaudadores. Para la gente de Jericó, un ser despreciable, un recaudador corrupto y sin escrúpulos. Para los sectores religiosos, «un pecador» sin conversión posible, excluido de toda salvación.

Sin embargo, Jesús le hace una propuesta sorprendente: «Zaqueo, baja en seguida porque hoy tengo que alojarme en tu casa». Jesús quiere ser acogido en su casa de pecador, en el mundo de dinero y de poder de este hombre despreciado por todos. Zaqueo bajó enseguida y lo recibió con alegría. No tiene miedo de dejar entrar en su vida al defensor de los pobres.

Lucas no explica lo que sucedió en aquella casa. Solo dice que el contacto con Jesús transforma radicalmente al rico Zaqueo. Su compromiso es firme. En adelante pensará en los pobres: compartirá con ellos sus bienes. Recordará también a las víctimas de las que ha abusado: les devolverá con creces lo robado. Jesús ha introducido en su vida justicia y amor solidario.

El relato concluye con unas palabras admirables de Jesús: «Hoy ha entrado la salvación en esta casa, pues también este es hijo de Abrahán. Porque el Hijo del Hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido». También los ricos se pueden convertir. Con Jesús todo es posible. No lo hemos de olvidar nadie. Él ha venido para buscar y salvar lo que nosotros podemos estar echando a perder. Para Jesús no hay casos perdidos.

José Antonio Pagola

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One Comment
  1. mercedes castellano fdez 29/10/2019 at 16:04 Responder

    Pienso que la más peligrosa tentación del dinero no son los lujos, ni una vida muelle, sino que te ofrece «seguridad»…
    Seguridad en medio de los problemas que se te puedan presentar de enfermedad, penurias, etc., que aunque no te lo evite, sí que te lo puede paliar en gran medida. Esa es la mayor tentación… La preocupación por un ahorro que puedas necesitar en momentos de necesidades como las expresadas. En una palabra: miedo.
    Si, como decía Santa Teresa, nos creyésemos de verdad «Quien a Dios tiene nada le falta. Solo Dios basta» y fuésemos capaces de confiar en Él sin angustias…
    Necesitamos oír a Jesús que nos dice a cada uno: «hoy quiero hospedarme en tu casa».
    Solo teniéndole hospedado en nuestra casa seremos capaces, como Zaqueo, de poner las cosas en su sitio.

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