Algunas convicciones cristianas
La fe en Jesucristo lleva necesariamente a mirar a los pobres de una determinada manera y a comprometer la vida a su servicio. Vamos a recordar tres elementos básicos en la fe cristiana.
Creer en Dios significa trabajar por el pobre
Según Jesús, el Reino de Dios es bueno para los pobres, para hombres y mujeres que viven en necesidad. Se trata, según toda la tradición bíblica, de los indigentes, los indefensos, las víctimas de los poderosos, personas incapaces de defender sus derechos frente a los abusos de los fuertes, gentes a las que nadie hace justicia, para las que no hay sitio en la sociedad ni en el corazón de las personas.
Si de verdad reina Dios entre los hombres, en esa misma medida ya los poderosos no reinarán sobre los débiles, los ricos no explotarán a los pobres, los varones no abusarán de las mujeres, el Primer Mundo no oprimirá a los pueblos pobres de la Tierra.
El pobre, memoria viviente de Cristo
“La Iglesia descubre en los pobres y en los que sufren la imagen de su Fundador pobre y doliente” (Lumen gentium 8). A Cristo se le encuentra hoy en el sector excluido. Cristo nos habla hoy desde esa situación de pobreza y sufrimiento; desde ellos, Cristo nos interpela, nos invita al amor comprometido. Desde esos pobres, nos llama a la conversión, desenmascara nuestro cristianismo, cuestiona nuestra manera de vivir la fe y el culto, rompe nuestros esquemas y nuestra tranquilidad y nos urge al servicio y al compromiso.
Seguir a Jesús es llevar la Buena Noticia al desvalido
Seguir a Jesucristo significa sentirse llamado a llevar una Buena Noticia a los pobres. Por eso, es importante recordar cómo se sitúa Jesús ante ellos.
Hacer sitio: Jesús, antes de proporcionar ayuda, se acerca, hace sitio al pobre, a la prostituta, al enfermo, al enajenado, al leproso…
Defender al débil: La actuación de Jesús es conocida: rompe barreras sociales, se sienta a la mesa con los marginados, toca a los leprosos, crea comunicación, rehabilita, recuerda a todos la dignidad de cada hombre y de cada mujer.
Salvar lo perdido: Dentro de la sociedad israelita, Jesús se hace presente allí donde la vida aparece más amenazada y deteriorada. Él se siente enviado a las ovejas perdidas de la casa de Israel (cf. Mt 15,24), es decir, los excluidos, los últimos, los perdidos, los que la sociedad de Israel ha ido dejando fuera.
Algunas actitudes de fondo
¿Cómo seguir a Jesucristo y ser Buena Noticia para los pobres de hoy? ¿Cuál puede ser nuestra actitud y nuestro compromiso ante la pobreza y la marginación en la sociedad contemporánea?
Voy a hablar de actitudes, es decir, de unas posturas de fondo, que dan una orientación global a nuestra vida, una disponibilidad básica de la que luego podrán derivarse compromisos concretos.
Frente a la ideología del bienestar, austeridad: Vivir la pobreza evangélica nos hace más libres frente a la sociedad del bienestar y frente al progreso; nos libera de vivir pendientes de la posesión de cosas, del prestigio social o de la moda, nos deja con las manos más libres para actuar al servicio de los pobres.
Frente al desarrollo inhumano, defensa de la persona: No se trata de despreciar la ciencia o el progreso sin más, sino de ponerlos siempre al servicio de las personas.
Frente a una cultura individualista, solidaridad: Compromiso cristiano quiere decir hoy comprometerse en crear otra cultura, otro tipo de convivencia social.
Frente a la insensibilidad social, misericordia: El compromiso cristiano está llamado hoy a introducir misericordia en esta sociedad, “poner corazón” en los engranajes de la vida moderna, liberar de la soledad, acompañar en la depresión, aliviar la vejez, sostener la vida del desvalido.
Frente al fatalismo, responsabilidad y compromiso: Crece el escepticismo y el pesimismo. Se piden sacrificios a la gente, pero no se ven los resultados. Es el momento de actuar de forma responsable y comprometida, sin perder la esperanza. Dos convicciones nos han de animar: El hombre no ha perdido capacidad de ser más humano y de organizar la sociedad de forma más humana. Por otra parte, el Espíritu de Dios sigue actuando.
José Antonio Pagola, Compromiso cristiano con los pobres (Pastoral renovada)








