La oración en familia
El primer paso lo tiene que dar la pareja aprendiendo a orar ella junta. Entre esposos creyentes, más o menos practicantes, hay en nuestros días condicionamientos o falsos pudores que es necesario superar. Una oración en pareja sencilla, normal, sin demasiadas complicaciones, hace bien a la pareja creyente y es la base para asegurar la oración en los hijos.
La oración en familia pide un cierto clima. No se trata de recuperar el aspecto sacro que ofrecían los hogares hace unos años, pero se puede introducir algún símbolo, imagen o signo religioso de buen gusto.
Antes que nada, es necesario que el niño vea rezar a sus padres. Si ve a sus padres rezar sin prisas, quedarse en silencio, cerrar los ojos, poner el evangelio en el centro de la mesa después de haberlo leído despacio, el niño capta intuitivamente la importancia de esos momentos, percibe la presencia de Dios en el hogar coma algo bueno. Pero, además, es necesario orar con los hijos. Los niños aprenden a orar rezando con sus padres. Hay que hacerles participar en la oración, enseñarles a hacer los gestos, a repetir algunas fórmulas sencillas, algún canto, a estar en silencio hablando a Dios. El niño ora como ve orar.
La educación de la fe en familia
El objetivo es que los hijos entiendan y vivan de manera responsable y coherente su adhesión a Jesucristo, aprendiendo a vivir de manera sana y positiva desde el evangelio. Pero hoy la fe no se puede vivir de cualquier manera. Ese hijo necesita aprender a ser creyente en medio de una sociedad descristianizada. Esto exige hoy vivir una fe personalizada y compartida en una comunidad creyente.
Esto exige todo un estilo de educar hoy en la fe donde lo importante es transmitir una experiencia religiosa más que ideas y doctrina; enseñar a vivir valores cristianos más que el sometimiento a unas normas; desarrollar la responsabilidad personal más que imponer costumbres; introducir en la comunidad cristiana más que desarrollar el individualismo religioso; cultivar la adhesión confiada a Jesucristo más que resolver con exactitud todas y cada una de las dudas.
José Antonio Pagola, Cómo vivir la fe en la familia actual (Pastoral renovada)






