Queridos amigos, amigas de Grupos de Jesús:
En el último tema de este camino, el tema 40 «Poneos en camino» (Lucas 10,1-9), que hemos recorrido, Jesús nos envía a seguir su enseñanza en nuestras vidas. Nos envía a llevar la paz y la alegría del Resucitado a todos los que forman parte de nuestro día a día y a aquellos que nos vayamos encontrando por el camino aunque sea de manera casual, el reino de Dios es para todos.
Que todos, a través de nosotros, conozcan al Señor, que lo vean en nuestras obras y en la forma como afrontamos los desafíos.
El evangelio de Lucas nos propone ir ligeros de equipaje para que las distracciones superfluas no nos aparten de nuestra misión. A nosotros no nos envía de dos en dos, lo hace de seis, que somos los miembros de este grupo que hemos trabajado juntos con ilusión por conocer a Jesús durante este tiempo.
Hemos ido viendo tema a tema cómo es el Padre a través de las enseñanzas de Jesús, le hemos visto por los caminos de Palestina predicando y curando a todos los que lo necesitaban, le hemos visto abandonado de todos los que con ilusión y ganas le seguían -porque le creían un libertador-, en el momento más difícil y doloroso de su vida. Negado, ultrajado y muriendo de la forma más atroz, solo permanecieron a su lado la Madre y el Discípulo Amado.
Le hemos visto resucitado aparecerse a sus discípulos, a esos mismos que huyeron y se escondieron por miedo, sin queja ni reproche, animándolos y dándoles la fuerza a través del Espíritu para seguir predicando el reino una vez que Él había subido al Padre.
Llegar al último tema de este recorrido es para nosotros un motivo de profunda gratitud.
A lo largo de este tiempo hemos descubierto que seguir a Jesús no consiste únicamente en conocer más el Evangelio, sino en dejar que nos transforme y nos ayude a vivir nuestra vida diaria, nuestras relaciones y sobre todo nuestra manera de servir aunque sea con pequeños gestos y en nuestro entorno, recordar que no se trata de gran parafernalia.
Jesús nunca hizo ni pensó en el alcance que tendría ni en espacio ni tiempo.
Hemos compartido alegrías, dudas, sufrimientos, esperanzas y experiencias que nos han recordado que la fe se vive en comunidad y que Dios camina con nosotros especialmente en los momentos de mayor fragilidad. Hoy debemos comprender más que nuestra misión debe comenzar allí donde estamos: en la familia, en el trabajo, en la universidad y en cada encuentro con los demás.
Evangelizar es llevar paz, escuchar, acompañar, sanar heridas y hacer visible el amor de Dios con gestos sencillos, tal como Jesús envío a sus discípulos.
Que este no sea el final de un curso, sino el comienzo de un compromiso renovado para seguir siendo discípulos misioneros que, con humildad, esperanza y alegría, continúen anunciando con su vida que el Reino de Dios ya está entre nosotros.
Durante este tiempo hemos descubierto la ternura de Dios. El Dios transparentado por Jesús solamente puede amar esta rica experiencia espiritual que hemos vivido y que no debemos guardar para nosotros.
Llegar a este tema 40 es un pequeño logro de conversión. La fe en Jesús implica esfuerzo y compromiso y este grupo lo demuestra.
Francisco, Gela, Juan José, María, Valle con Rafa, nuestro coordinador -que ha sabido llevar el grupo con saber hacer y paciencia- hemos vivido unos años que no olvidaremos, un tiempo de gozo que ahora debemos vivir cada día y en cada persona que tenemos al lado.
Gracias a Grupos de Jesús por vuestra labor, por llevar al Señor a todos los que quieran conocerlo y seguirlo.
Gracias al Señor por unirnos a los seis en este hermoso recorrido que no termina aquí y que nos ha hecho comprenderlo para mejor amarlo y seguirlo.
Un abrazo
Francisco, Gela, Juan José, María, Valle y Rafael
Grupo de Jesús 33







