
[Reflexión sobre la importancia de conocer a Jesús en un contacto directo con el Evangelio, a partir de un extracto del capítulo 5, “Liberar la fuerza del Evangelio”, del libro de José Antonio Pagola, Volver a Jesús. Hacia la renovación de las parroquias y comunidades, PPC, Madrid 2014]
1. Un contacto indirecto con el Evangelio
Partimos de una constatación:
Muchos cristianos viven hoy sin encontrarse directamente con el Evangelio de Jesús. Cuando se acercan a su parroquia, el Evangelio les queda ocultado por un conjunto de prácticas, costumbres, lenguajes, devociones y fórmulas religiosas que a bastantes les resulta cada vez más difícil comprender y aceptar… Bastantes se aburren de esa religión y abandonan la Iglesia.
Por otra parte:
Muchos solo conocen el Evangelio «de segunda mano». Todo lo que saben de Jesús y de su mensaje proviene de lo que pueden reconstruir, de manera parcial y fragmentaria, de lo que han escuchado a predicadores y catequistas.
Este es el dato básico:
Predicado desde el interior de una tradición cultural y religiosa que ha perdido poder de atracción, el Evangelio de Jesús no puede hoy desplegar toda su fuerza salvadora.
Este hecho nos obliga a hacernos una pregunta clave:
¿Hemos de seguir funcionando como siempre,
o recuperamos cuanto antes el Evangelio de Jesús
como la fuerza decisiva,
capaz de atraer a los hombres y mujeres de hoy
engendrando en ellos la fe?
2. La fuerza del Evangelio en las primeras comunidades
¿Dónde nacen, viven y crecen las primeras comunidades cristianas?
Estas van emergiendo allí donde se escucha y se acoge la Buena Noticia de Jesús. Es el Evangelio el que engendra la fe…
Ese Evangelio no es una doctrina, tampoco una filosofía ni una religión. El Evangelio es Jesús, el Cristo, su mensaje, su vida, su muerte y resurrección. Él es el portador y el contenido de la Buena Noticia de Dios.
Las comunidades son lugares donde el Evangelio está creciendo y dando frutos. Es el Evangelio de Jesús el que está engendrando nuevos seguidores…
En los inicios del cristianismo, el Evangelio circula lleno de vida entre los cristianos sosteniendo y haciendo crecer la fe en las comunidades.








Sin pasar por la reflexión, estudio y asimilación de la palabra lo demás, aunque importante, se queda sin consistencia; acercarnos a la PALABRA es lo fundamental.
Le sobran razones a todo el párrafo. Es cierto que, para muchos, el contacto con el Evangelio es en la Misa del Domingo y ocurre, además, que a veces la homilía se reparte entre la explicación del tiempo litúrgico que toca, comentarios de 1ª y 2ª lectura y luego el Evangelio. No hay mucho espacio tampoco.
En algunos casos, en reuniones parroquiales, cuando hay algún grupo de alguno de los Movimientos eclesiales, se dedica tiempo al pensamiento y escritos del respectivo fundador, cosa entendible, pero toda la riqueza del Evangelio está ahí… esperando.
Lo acaba de decir el Papa a los jóvenes: «El Cristianismo es el seguimiento a una persona: Jesús de Nazaret» y nada hace crecer tanto el amor, como el conocimiento de la persona amada.
Urge reavivar este conocimiento, este encuentro y es bueno hacerlo en pequeñas comunidades, como en sus comienzos. Es una propuesta a tener en cuenta.
Urge volver a Jesús de Nazaret, ya lo dijo así el Papa nada más llegar, al comienzo de su Pontificado.