Caminar en la verdad
Envejecer con dignidad exige, antes que nada, “caminar en la verdad”. No se puede vivir dignamente alimentando actitudes equivocadas, evitando la verdad o huyendo de nosotros mismos.
Es importante evitar algunas posturas equivocadas:
-No aceptar la realidad de la vejez… las limitaciones, el desgaste y las nuevas condiciones de vida propias de esta edad.
-Apegarse al pasado y vivir de la nostalgia: antes, todo era bueno; ahora, casi todo está mal.
-Encerrarse en uno mismo cayendo en el aislamiento y la incomunicación.
-Caer en el endurecimiento, el dogmatismo o la intolerancia. Nadie te puede enseñar nada.
-Huir de Dios. Llenar la vida de ocupaciones y tener una vejez frívola y superficial.
La verdad del final
La última etapa de la vida puede ser la gran oportunidad para un encuentro vivo y gozoso con Dios. En el atardecer de la vida brotan fácilmente las preguntas y constataciones sobre lo esencial: “¡Qué pronto ha pasado todo!”, “¿Para qué he vivido?”, “¿Qué sentido le he dado a mi vida?”, “¿Cómo he caminado ante Dios?”, “¿Qué me espera ahora?”.
Hemos trabajado mucho, hemos sacado adelante una familia, hemos sufrido y hemos gozado. Nos falta todavía algo importante para terminar bien nuestra peregrinación por este mundo: encontrarnos con un Dios Amigo para culminar nuestra vida.
Orientar la vida de manera digna
Proyecto de vida digna
-Organizar actividades, ocupaciones, compromisos, cuidar la alimentación, el descanso y el ejercicio, pero también cuidar el espíritu y alimentar la vida interior.
-Ser “dueños del tiempo”. No caer en la agitación, el activismo, ni dejar largos espacios de tiempo vacíos y estériles.
-No importa hacer mucho sino hacer bien las cosas.
Cultivo especial de algunos valores
-El mayor puede vivir con más sabiduría y sensatez, con más realismo y lucidez.
-La vejez puede ser un tiempo para cuidar la interioridad.
-Otro valor por cultivar en la vejez es la gratuidad y el servicio desinteresado.
-Una vejez digna conlleva un ritmo sano de vida.
-En medio de una sociedad hedonista dominada por el consumismo, la persona mayor puede descubrir que la vida contiene en sí misma fuentes de satisfacción para vivirla con gozo.
José Antonio Pagola, Envejecer con dignidad (Pastoral renovada)







