El Grupo Virtual de Jesús 29, que nosotros bautizamos “Magdala”, y que comenzamos en mayo de 2021, hoy compartimos nuestras reflexiones sobre el último tema del proceso de Grupos de Jesús, el 40.
La misión de colaborar con Él en el proyecto del reino de Dios no la confía Jesús solo al pequeño grupo de los apóstoles, sino a un número más amplio de 72 discípulos. Las directrices que Jesús da a este grupo de discípulos sirven también para orientar a los evangelizadores de todos los tiempos, también para nosotros.
Jesús los envía a los lugares donde piensa ir Él. El gran evangelizador enviado por el Padre, es siempre Jesús. Les envía de dos en dos para dar más fuerza a su mensaje, al estar atestiguado por dos discípulos de Jesús.
“Ponerse en camino”. Los llama para poner en marcha un movimiento profético que viva caminando según la lógica del envío: saliendo de sí mismos para anunciar a todos los pueblos la Buena Nueva de Dios y para abrir caminos a su reino.
“Como corderos en medio de lobos”. El mundo no necesita más lobos. Los seguidores de Jesús introducirán paz en una sociedad llena de toda clase de conflictos y enfrentamientos. Los portadores del evangelio abrirán un camino nuevo: se acercarán a la gente en una actitud de respeto, servicio y amistad. Jesús sabe que solo se abren caminos al reino de Dios introduciendo en el mundo bondad, amor y ternura.
“No llevéis talega, ni alforja, ni sandalias”. Todos podrán ver en el estilo de vivir los discípulos de Jesús su libertad para entregarse enteramente a la misión y su confianza total en el Padre. Para anunciar la Buena Noticia de Dios y abrir caminos al proyecto humanizador del Padre, los medios más adecuados no son el dinero y el poder, sino los medios pobres de los que se sirvió Jesús: la acogida a cada persona, el amor servicial a los más necesitados, la defensa de los últimos, el ofrecimiento del perdón de Dios, la creación de una sociedad más fraterna.
Decid primero: “Paz a esta casa” Lo primero es anunciar la paz que reciben del Resucitado. Esta paz es la primera señal del reino de Dios: proviene del amor perdonador de Dios y crece en una sociedad justa, fraterna y solidaria. Es un grave error pretender imponer la Buena Noticia del reino desde la prepotencia, la amenaza o el resentimiento.
“Descansará vuestra paz sobre ellos”. Esa paz cura la vida de los que la acogen pues es una fuerza para trabajar contra la agresividad, los odios y las discordias e introduce reconciliación, concordia, amistad y fraternidad.
Si no la acogen, “la paz volverá a vosotros”. La paz es un don precioso que no ha de perderse en el corazón de los seguidores de Jesús. El rechazo, la indiferencia, los fracasos no han de desalentarnos. Privados de paz nunca podríamos anunciar la Buena Nueva de Jesús. «Curad a los enfermos” y “decid: el reino de Dios está cerca de vosotros”. Estas dos actividades son inseparables y necesarias para proclamar la Buena Noticia de Dios. Y las dos constituyen una síntesis de toda la actuación profética de Jesús. Y los discípulos recibimos de Jesús la misma misión que Jesús recibe del Padre.
La primera tarea es curar enfermedades, sanar heridas, aliviar sufrimientos. No atemorizar con amenazas y condenas, sino contagiar paz con gestos de curación y liberación en los más enfermos, abatidos y rotos.
Anunciar la cercanía del reino de Dios y abrirle caminos es curar la convivencia y hacerla más justa y solidaria; luchar por una sociedad más liberada del poder de los ricos y poderosos; defender a los más débiles y olvidados; curar las relaciones haciéndolas más fraternas; curar patologías religiosas poniendo la religión al servicio del ser humano; curar la culpabilidad ofreciendo el perdón gratuito de Dios; curar la relación entre varones y mujeres restaurando la igualdad y la amistad; curar el miedo a la muerte alentando la confianza en Dios e infundiendo la esperanza en su salvación eterna.
Siempre hemos de revisar nuestros comportamientos para ver cómo traducir en nuestros días el espíritu que alienta las palabras de Jesús. Conscientes de que las consignas de Jesús no se pueden aplicar en todas partes y en todas las situaciones de la misma manera.
Nuestro estilo de vida como seguidores de Jesús deberá dejar claro que nos identificamos con los pobres e indefensos y no con los ricos y poderosos. Nos tendrán que ver como hombres y mujeres de paz por nuestra actitud fraterna y amistosa con todos, incluso con los adversarios.
Al terminar este camino recorrido en los Grupos de Jesús nos sentimos como los 72 enviados a la misión de anunciar el reino de Dios como Jesús y muy agradecidos de haber vivido este proceso hasta el final aprendiendo de Jesús y compartiendo con los compañeros de camino.







