Diversidad de vocaciones, carismas y servicios
Las tareas de los laicos dependen de su vocación que ha de ser bien discernida, de su estado de vida, de sus cualidades, de las necesidades en la comunidad, etc. Son tareas y servicios que pueden realizarse de manera individual o asociada, a través de cauces y estructuras permanentes o de forma más coyuntural y espontánea, pero siempre articulándose con los demás carismas de la comunidad y siempre al servicio del bien común.
La tarea profética de los laicos
Todo el Pueblo de Dios es responsable de la misión profética y evangelizadora. Por ello, los laicos y laicas pueden predicar, catequizar a niños, jóvenes y adultos, dirigir espiritualmente, dar Ejercicios, enseñar teología, hablar a los enfermos, exponer el mensaje cristiano, preparar para la recepción adecuada de los sacramentos, denunciar las situaciones injustas, educar la fe de sus hijos, dar testimonio del Evangelio en cualquier situación, dialogar con personas alejadas.
La tarea cultual de los laicos
Los laicos no son miembros pasivos ni al ofrecer el culto en la vida, ni al expresarlo litúrgicamente en la celebración. El que “celebra” la Eucaristía no es el presbítero, sino la comunidad (él preside). El que casa no es el sacerdote, son los novios, etc. Todos los laicos pueden y deben participar activamente en preparar, organizar y realizar la celebración cristiana (lecturas, cantos, oración).
La tarea pastoral de los laicos
La comunidad crece, se desarrolla y vive con la aportación variada de todos los miembros del Pueblo de Dios. El conjunto de posibilidades es múltiple: organización y planificación del trabajo, administración económica, acogida a quienes se acercan, asistencia a enfermos, caridad hacia los necesitados, atención a las familias, etc. Es en esta construcción de la comunidad cristiana donde hay que insistir en la necesidad de promover verdaderos cauces de participación (asambleas, consejo pastoral, etc.).
Ministerios laicales
El desarrollo de un laicado responsable y activo plantea la necesidad de instaurar servicios estables, con entidad propia, y más consolidados en la comunidad cristiana. Son los “ministerios laicales”.
Conviene que se establezcan como servicios cualificados en función de la comunidad y de su misión; reconocidos oficialmente por la diócesis o la comunidad; con un tiempo de continuidad o estabilidad adecuado, y en muchos casos remunerados.
Puede haber ministerios en todos los campos: liturgia: lectores, acólitos, distribuidores de la comunión; catequesis: catequistas, educadores de la fe; caridad: servicio a los enfermos…
José Antonio Pagola, La hora de los laicos (Pastoral renovada)








Esto es estupendo, pero por desgracia no se funciona así. A mí personalmente, y creo que por mayor aunque me encuentro bien, me han dejado caer de la Pastoral Penitenciaria y de alguna manera de Cáritas. Era Director parroquial y ahora soy voluntario. No me importa, lo agradezco, La responsabilidad de director ya me venía grande. Ahora voy a empezar un grupo de la Lectio Divina y estoy de voluntario en otras Cáritas. Mi mujer y yo nos vamos a hacer voluntarios de las Hermanitas de los Pobres en una residencia de ancianos necesitados.