RECUPERAR LA TAREA CURADORA DE JESÚS
¿Cómo hacer crecer en el interior de las parroquias y comunidades cristianas la conciencia de su misión curadora? ¿Cómo caminar de hecho hacia comunidades cristianas con mayor fuerza curadora? ¿Qué pasos dar para desplegar hoy la fuerza sanadora que encierra el Evangelio?
1. La actuación curadora de Jesús
En la memoria de los primeros cristianos quedó grabado este recuerdo de Jesús: «Ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo pasó haciendo el bien y curando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él» (Hch 10,38). Jesús proclama el reino de Dios poniendo salud y vida en las personas y en la sociedad entera.
2. Recuperar la conciencia de la misión sanadora
En la comunidad cristiana se ha cuidado y desarrollado el mandato «id y enseñad»: predicación, ejercicio del magisterio, catequesis, enseñanza de la religión. Hemos cuidado el mandato «id y bautizad»: desarrollo de la liturgia, práctica sacramental, celebración del año cristiano… Pero no siempre se ha cuidado el mandato de Jesús: «Id y curad».
Por un lado se ha ido olvidando, en buena parte, la fuerza sanadora que se encierra en la experiencia de la vida cristiana. Por otra, la atención a los enfermos se ha ido reduciendo al cuidado de carácter caritativo y a la asistencia sacramental a los enfermos creyentes que la pidan.
3. Reconstruir la comunidad de Jesús como fuente de salud
La fuerza sanadora de la comunidad
Una comunidad cristiana, capaz de acoger de manera cálida y amistosa a cada persona, puede ser hoy para muchos un apoyo decisivo para vivir de manera más humana, más acompañada, más amable en medio de una sociedad donde crece la incomunicación, la soledad, el aislamiento, la vulnerabilidad, la frialdad y el pragmatismo en las relaciones.
Hacia una comunidad más curadora
Una comunidad sin participación viva de sus miembros pierde en buena parte su virtud sanadora. De ahí la necesidad de construir una comunidad más personalizada tejiendo relaciones más estrechas y amistosas. Es importante promover la acogida mutua, la escucha y el acompañamiento.
4. Cultivar un estilo pastoral más sano y sanador
Cuando hablamos de recuperar la tarea sanadora, no hemos de olvidar que lo primero es sanear la misma comunidad, eliminando lo que en ella pueda haber de insano. No se puede irradiar salud cuando se vive de manera enferma. De ahí la necesidad de purificar desde el Evangelio la falsa religiosidad, la moral enfermiza, el culto vacío de amor fraterno, el autoritarismo, el dogmatismo y cuanto pueda hacer daño a las personas.
5. Desarrollar la dimensión sanadora de la experiencia cristiana
Aportar sentido
La experiencia cristiana ayuda a unificar nuestra existencia, a cultivar el mundo interior, a recuperar la dignidad y a vivir con una esperanza última.
Se trata de «narrar a Jesús», de escuchar su relato desde los problemas, sufrimientos y crisis que nos hacen padecer hoy; de escuchar el Evangelio como una invitación a vivir, una llamada a potenciar la vida.
Proporcionar la base espiritual para un crecimiento sano
La confianza en Dios y en su amor incondicional se convierte en una experiencia básica para contribuir a la sanación de la persona. Por eso, es importante llevar a experimentar a Dios como Amor seguro, absoluto, gratuito e incondicional.
Promover un estilo de vida sano
En la comunidad cristiana hemos de invitar y ayudar a vivir valores maltratados en la sociedad actual: el cuidado de la vida interior, un estilo de vida sobrio y sencillo, la gratuidad y el agradecimiento, el respeto total por la vida, la compasión por todos los seres, el desarrollo sencillo de la dimensión contemplativa, la recuperación de un corazón atento a las llamadas del Espíritu, el disfrute agradecido de la creación, la vida vivida como alabanza…
Crítica de una salud idolatrada
No se trata de cultivar la salud a cualquier precio, como sea, a costa de quien sea, sino de cuidar la salud que nos hace humanos. Una «salud crucificada por amor» es el criterio más radical para juzgar cualquier modelo de salud deshumanizado por el egoísmo, la insolidaridad o el miedo.
José Antonio Pagola
NUEVA ETAPA EVANGELIZADORA
1. Recuperar el proyecto de Jesús, capítulo 6








Exelente reflexión, lo compartiré en mi comunidad.
Me gustaría ahondar en el dogmatismo, si fuese posible.
Gracias