SEGUIR A JESÚS DESDE LOS ÚLTIMOS
Es una llamada a revisar nuestro seguimiento a Jesús para aprender a caminar tras sus pasos desde los últimos. Con honestidad (“yo no soy de los últimos”) y en actitud de conversión (“seguir a Jesús con más fidelidad, identificándonos más con los últimos”).
1. Profeta en medio de los últimos de Galilea
Los evangelios nos presentan a Jesús viviendo en medio de «pobres», indigentes, gente que vive al límite o por debajo del mínimo vital. Los desposeídos. Todos ellos son víctimas de los abusos y atropellos de quienes tienen poder, dinero y honor. Todos viven en un estado de miseria del que ya no podrán escapar. No pueden defenderse de los poderosos. Viven excluidos de una verdadera convivencia.
2. Identificado con los últimos
Los evangelios nos presentan a Jesús recorriendo las pequeñas aldeas de Galilea, donde viven las gentes más pobres. Estas gentes pobres, hambrientas y afligidas son las “ovejas perdidas” de Israel, hacia las que se siente enviado por el Padre para comunicarles la Buena Noticia del reino de Dios. Ellos han de ser los primeros en escucharla.
Jesús comienza a gritar un mensaje nuevo y diferente, sorprendente y provocativo. Las bienaventuranzas de Jesús quieren dejar claro en medio de aquella sociedad injusta que el reino de Dios es una buena noticia para las víctimas y una amenaza para los ricos opresores.
3. La indignación profética de Jesús contra la opresión a las víctimas
Jesús amó, defendió y dedicó su atención a los más desvalidos e indefensos de la sociedad. No hay en ello nada original. Otros muchos lo han hecho así antes y después de Jesús. Lo más admirable es que Jesús no amó ni puso nada por encima de ellos, ni siquiera la religión, la ley o el prestigio del templo. Tampoco su propia vida. Lo primero para Jesús es una vida sana, digna, dichosa para todos, empezando por los últimos.
4. Seguir a Jesús desde las víctimas
Romper la cultura de la indiferencia: El sufrimiento de las víctimas ha de ser tomado en serio; es inhumano encerrarnos en nuestra “sociedad del bienestar”.
Pensar desde el sufrimiento de las víctimas: Situarnos en la vida desde su situación real; ponernos en su lugar; escuchar sus preguntas más dramáticas y sus protestas más radicales.
Hacerles sitio en nuestra vida a los marginados y excluidos: “Salir hacia las periferias existenciales” para encontrarnos con la vida y el sufrimiento de las gentes.
Reavivar la indignación profética: El grito vivo, concreto y permanente desde el sufrimiento de los últimos contra el imperio del Dinero.
Promover la solidaridad global: Esta solidaridad global no es para defender nuestro bienestar; al contrario, va inevitablemente en contra de nuestros intereses y nos exige revisar nuestro modo de vivir en las sociedades del bienestar, para renunciar a lo que no necesitamos y para compartirlo con los que lo necesitan.
José Antonio Pagola
NUEVA ETAPA EVANGELIZADORA
1. Recuperar el proyecto de Jesús, capítulo 5








Señalar que la educación para todo esto empieza ya en la infancia.
Hay muchos casos en los que desde la mas temprana edad tienen toda serie de juguetes, y caprichos muchas veces, hasta sin pedirlos… Ahí el logro esta antes incluso que el deseo… y acumulan cosas que ni valoran ni apenas usan. Mientras en otros lugares hay niños que escasean de lo más elemental.